Lecturas

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Arranca de una tradición antigua la fiesta dedicada a honrar la basílica de san Juan de Letrán, llamada “madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe”. El templo, construido por Constantino, tiene el valor de expresar el amor y la unidad que toda la Iglesia ha de tener con la cátedra de Pedro. Ignacio de Antioquía decía de la iglesia de Roma que “preside a todos los congregados en la caridad”. Honrar a esta Basílica madre nos tiene que llevar a honrar, sobre todo, a nuestra Iglesia Madre. Ahí está el verdadero templo en que habita Dios, y tú debes ayudar a su construcción siendo piedra viva, no muerta, por la comunión de la fe y por tus obras. Pero, mira: contemplando este bellísimo y materno Templo que es la Iglesia, se te va rápido el pensamiento a la Virgen Madre. Su seno fue la verdadera y definitiva tienda del encuentro, el verdadero Templo y Santuario de los divinos misterios. Madre, casa, hogar de Dios, en la que el Verbo puso su morada.

Has de venerar con delicado y amoroso cariño de hijo esas entrañas tan bellas y tan puras que te enseñan a ser tú templo y hogar de Dios. Has de ser tú esa pequeña Betania en la que el Señor entre a menudo a descansar con el amigo. Has de hacer de tu alma un pequeño Nazaret, que cobije y dé posada a tanta presencia de Dios que recibiste en la gracia de tu bautismo. Pídele hoy a la Virgen Madre por la Asociación Mater Dei, en el primer aniversario de su aprobación, para que su maternidad virginal y divina sea, de verdad, nuestro ideal de vida.
Categoría: Mater Dei